domingo, 11 de marzo de 2012



CUANDO MEJOR VOLABAS, RICKY 

Se me ha roto el paisaje. Creo que a algunos más tambien. Hasta hoy, todo era luminoso, sincero, brillante... En una època tan gris marengo como la que vivimos, la historia del chaval de El Masnou que cruzaba el charco e imponía su manera de entender el baloncesto sin un mal gesto, alado y grácil, mandando a gigantes, imponiéndose convenciendo, gastando bromas,levantando la ilusión y la esperanza del todo el Estado de Minnesota y de mucha gente en Europa, dejándose barba para parece más 'respetable',más 'mayor', motivando tanto que su compañero Kevin Love vió en su llegada la oportunidad para dar el salto de calidad y convertirse en referente, perdiendo en  los dos meses de trabajo doce kilos, encerrándose dos meses en un gimnasio de Los Angeles, aconsejando al aguilucho,'fortalece las alas, que si no estos te las rompen...'


Se le han roto. 

Pero volverá.

Mientras, nos deja horas de vuelo sin motor de su imaginación, flotando sobre el parquet, como hizo sin ir más lejos el día de ayer. 

Cómo es el deporte.  Ayer, todo el mundo pendiente de si Pau juega o no, porque si le han traspasado... Al final el que no juega es Kevin Love.

No importó.

Ricky se hizo con el mando del partido enseguida. Las cifras no pueden expresar el despliegue de liderazgo, inteligencia, dominio que ejerció en los minutos que jugó. Su camiseta era un imán, que atraía todas las miradas. Las de sus compañeros, porque saben donde está la fuente. Las de los rivales, porque saben donde está su infierno. Las del público, porque ha estado magnetizado desde el primer día. 

Ayer el aguilucho se convirtió en águila.

Cometió errores, pero sin perder nunca la iniciativa de lo posible, sí, pero a veces de lo imposible. Era una sinfonía, era la teoría de las cuerdas, era Ricky jugando. El contrario, los poderosos Lakers, con expresión en la cara de " A ver qué se le ocurre a ése..." 

Incluso la última jugada, la de la lesión, es una iniciativa para hacer un dos contra uno a Kobe y sorprender con una jugada defensiva para ganar el partido.

Ricky jugó en su último partido de la temporada, 38:59" y durante ese tiempo, mantuvo la esperanza de su gente. Es decir, de toda la gente, porque cuando los que aman el baloncesto ven   la magia desplegarse, sienten que ellos tambien pueden volar y eso... Bueno, eso es lo más, no?

Sus jugadas no son de este mundo porque son de su mundo. Ese que nos deja entrever cuando le sale el pase inverosímil. Ese en el que todos queremos estar. 

Estaremos.

Tardará un poco más.

Esa manera de subir la bola, gustándose, las ruedecillas del cerebro tac,tac,tac, preparando otra envolvente; que vengas,Pekovic, que me voy por el otro lado, que doblo alli, que me devuelvas, que cortes, que me voy, que picado, que alley oop, que defiendas, que dámela, tac,tac,tac...
Volverás a volar, Ricky. Lo veremos todos. Porque estamos equivocados, Ricky. Nos creemos que el que vuela es Williams, Love... No nos hemos dado cuenta de que el que vuelas eres tú. Lo haces con la imaginación. Con la misma imaginación con la que has dado el pase.